Friday, February 12, 2010

El Poder del Clamor

"En momentos de temor, ansiedad y problemas, el paso adecuado hacia la experiencia de la poderosa liberación de parte de Dios es simplemente clamar - usar nuestra voz en una ferviente apelación por Su ayuda."  Bill Gothard

¿Practicas alguna vez el clamar por la ayuda de Dios?

Creo que la mayoría de nosotros lo hacemos, especialmente cuando hemos estado en serios problemas. Así oraron con frecuencia los que nos preceden en la Biblia, es clave para la victoria y para una vida más profunda de oración. Mi esposo con frecuencia le dice a los demás que una oración ferviente y apasionada es la que harías si el avión en el que estás se estuviese precipitando de los cielos. ¡Clamarías a Dios en desesperación con todo tu corazón! No habría lugar para la oración distraida y apática en esas circunstancias. ¡De ninguna manera! Sería cuestión de vida o muerte.

Muchos de nosotros estamos enfrentando circunstancias imposibles en las que la oración de 'clamor' es necesaria para conseguir una victoria espiritual. Clamar en voz alta parece ser clave para una poderosa vida de oración que tiene influencia sobre el cielo y que ve tremendas respuestas. Con frecuencia el Espíritu nos urge a gritar una apasionada declaración acerca del poder y habilidad de Dios. Demuestra nuestra total dependencia en Dios para llevar a cabo la victoria. Necesitamos echar mano de esta verdad y aplicarla a nuestras vidas de oración. Leemos en el salmo 86:7, “En el día de la angustia a ti clamare, pues tu me contestarás.” Cuando clamamos a Dios, experimentamos su poder sobrenatural y todo suficiente para contestarnos.

Dios con frecuencia arregla nuestras circunstancias para que parezca que no hay salida.

¿No has estado nunca ahí? El problema no parece irse. Pero en respuesta a nuestro clamor a Él, contesta. Puede que traiga sanidad, protección, o dirección. Quiere enseñarnos que Él es nuestro único poder salvador cuando llegamos al final de nuestros recursos conocidos. En la Biblia hay un patrón consistente del clamor del pueblo de Dios y Su respuesta en Su poder. David con frecuencia clamaba en voz alta a Dios con profunda emoción cuando estaba en situaciones desesperadas, y Dios respondía a su clamor. Nos dice en el salmo 6:1, "Clama el justo y Dios lo oye, y lo libra de todas sus angustias." Bill Gothard en su libro EL poder del clamor dice:

"Muchos creyentes hoy en día parecen no conocer este patrón en la Palabra de Dios. Podría incluso decirse que la diferencia más significativa entre las oraciones de los santos de Dios en las escrituras (tan poderosa y efectiva) y nuestras oraciones de hoy en día (aparentemente tan poco efectivas) es esta: Había un fervor en las oraciones de los santos de la Biblia - un fervor que está implicito en el clamor.”

Clamar a Dios no es algo que hagamos de forma mecánica, sino que fluye de nuestra relación con Él. ¿Sabemos de verdad que Dios nos oye y que anhela oir nuestro clamor? Es nuestro Padre y le encanta escuchar nuestra voz. Tenemos la autoridad y el derecho como hijos suyos de clamar con fervor al Padre. ¿Somos conscientes de que hay poder en la palabra hablada? Cuando se habla con fervor, sinceridad y con todo el corazón, es incluso más poderosa. ¿Sabemos que cuando clamamos en voz alta a Dios, Él ve que estamos viniendo con seriedad y valor a Su trono de gracia? ¿No entendemos de que cuando clamamos a Dios en nuestra angustia Èl va a contestar?

Clamar en nuestra oración es el punto de inflexion que nos traerá nuestra liberación. Ocurrió con frecuencia en la Biblia y nos puede suceder a nosotros. Veamos en el Salmo 107:6, 13, 19 y 28 como a Dios le encanta contestar en su necesidad a aquellos que tienen un corazón sincero. "Entonces ellos clamaron al Señor en sus angustias y Él los libró de sus calamidades."  El clamar dispara la liberación de Dios una y otra vez. Muchos de vosotros estais enfrentando situaciones desesperadas en vuestras vidas. Nuestras naciones se enfrentan a días desesperados. Un terremoto devastador, recientemente en Haiti, una crisis financiera en muchas naciones, hambrunas y hambre, y tantas otras situaciones alarmantes, Aprede a clamar en voz alta a Dios con todo tu corazón. Confía en que Él - tu libertador - actuará a favor tuyo.

"Días de problemas, horas de crisis. Momentos de necesidades temibles y urgentes. Nos llegan de repente, como ladrón en la noche. ¿Cómo podemos prepararnos para tales momentos? Nos podemos preparar estando listos para clamar en voz alta al Señor por su ayuda libertadora, esperando con atrevimiento su liberación. Dios invita y espera que Sus amados hagan precisamente eso: ‘Clama a mi en el día de tu angusta,' Nos dice; 'Te libraré y tu me glorificarás.’”

El buque Doulos que viajaba de país en país fue nuestro hogar durante varios años. En uno de nuestros viajes - con más de 300 personas de más de 40 paises a bordo - navegabamos por la costa de Sudamerica y estabamos a punto de entrar en el Estrecho de Magallanes. Este es un paso largo y estrecho a bastante distancia de la costa de Chile. Nuestro siguiente puerto de ministerio era la ciudad más al sur en la punta de Chile. Se pude considerar esta zona del mundo "los confines de la tierra." El estrecho es conocido por sus mares, peligrosos y traicioneros.

El tiempo era tormentoso, y el oleaje era rompiente, lo que haria dificil que nuestro viejo buque pasase con seguridad. Este buque - construido en 1914 y que esta en el libro Guiness de los records por ser el buque flotante de pasajeros más antiguo - causó gran preocupación cuando anticipamos esta peligrosa travesía. A la luz de nuestra situación, el capitán hizo un urgente requerimiento para reunirnos inmediatamente y orar para que Dios calmase el mar. Nos dijo que clamasemos a Dios para que nos diese una travesía segura a través del Estrecho de Magallanes para que pudiesemos llegar con tiempo a nuestro siguiente puerto.

Sin tiempo que perder, toda la tripulación y plantilla se reunión en el salón principal para orar. Te puedes imaginar los pensamientos que pasaban por nuestras mentes y el nivel de ansiedad que muchos sintieron cuando ibamos a toda prisa hacia el salón. Después de todo, estabamos en un pequeño y viejo barco, imaginando temerosamente la posibilidad de estar agitados en medio de mares traicioneros. En ese momento nos sentimos muy dependientes de un Dios sobrenatural que podía darle la vuelta a la situación por Su fuerza y poder.

Comenzamos a orar y clamar a Dios para que calmara los mares para Su gloria. Quizás puedes adivinar lo que siguió. ¡Sí! Dios contestó la oración - los mares se calmaron - y el buque pasó pacificamente a través del estrecho pasaje.

Mi futuro esposo y yo nos sentamos en el puente y admiramos la belleza de la creación de Dios en esta preciosa parte del mundo. Nos habiamos conocido a bordo, y esta era nuestra primera cita y una que siempre recordaremos. Durante ese viaje vimos muchos naufragios en el paso justo en medio de la belleza natural de enormes rocas y mares limpios y azules. Este era un recordatorio vivo de la poderosa contestación de Dios a nuestra oración desesperada.

¿Es el clamar a Dios algo efectivo?

Por supuesto que lo es - Nuestro buque pudo alcanzar su destino con seguridad - pudimos continuar nuestras conferencias y programas evangelisticos dentro del horario. Dios usó esta situación para edificar nuestra fe cuando clamamos a Él y vivimos Su respuesta. Él quiere romper en victoria en situaciones extremas. Él hará para ti lo mismo que hizo para nosotros en este viaje. Recomiendo que leais y oreis algunas de las oraciónes tan sentidas del corazon de David. Los salmos 16, 25, 31, 51, y 63 son salmos excelentes que puedes orar en voz alta para ti y para los demás.

Puede que estes pasando por mares difíciles y peligrosas. Dios oye tu clamor. Él quiere llevarte a mas profundidad en la oración ferviente y apasionada. Y recuerda cuando conteste a tus oraciones, darle gracias a Él por Su amor infalible y Sus maravillosos hechos a tu favor. Clamar a Dios por Su ayuda es una maravillosa forma de vivir. No solo debieramos hacerlo durante tiempos de problemas sino tambien cuando pedimos avivamiento para nuestra ciudad y nación. A Dios le encanta cuando oramos con fervor y pasión.

“Claman empero á Jehová en su angustia, Y líbralos de sus aflicciones. Hace parar la tempestad en sosiego, Y se apaciguan sus ondas. Alégranse luego porque se reposaron; Y él los guía al puerto que deseaban. Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres” (Salmos 107:28-31).

Esto es de uno de los libros que estoy publicando llamado Más profundo aun: Secretos para una vida de oración más profunda. 



Debbie Przybylski

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